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Foto: EFE - Mauricio Dueñas Castañeda para El Espectador

Ingenieros de la Universidad Javeriana evalúan los daños por terremoto en el Chocó

Luego de los daños causados por el evento sísmico más fuerte de la última década en Colombia, presentado el lunes 10 de agosto, un equipo de ingenieros de la Universidad Javeriana, especializados en diferentes áreas, pasaron cuatro días continuos valorando el estado de la infraestructura afectada en el departamento del Chocó y trazaron el inicio para un plan de acción técnico de reestructuración.

 

El movimiento telúrico sufrido en el territorio colombiano que tuvo una magnitud de 7,4 fue el más fuerte registrado en la última década en Colombia según el Servicio Geológico Colombiano. La emergencia ha afectado a más de 153.000 familias y 282.709 personas. De acuerdo con el último reporte de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), la infraestructura de las zonas más golpeadas por el terremoto registra 163.492 viviendas averiadas y 31.461 destruidas. A esto se suman 5.809 edificaciones con daños y 302 colapsadas, además de 348 centros de salud en riesgo y 3.483 centros educativos afectados.

Atendiendo al llamado de apoyo de estas comunidades y por compromiso con el país, una comisión de la Pontificia Universidad Javeriana viajó el 15 de agosto al departamento del Chocó, un equipo quien actuó de articulador territorial e institucional, los ingenieros Yezid Alvarado, director del Laboratorio de Ingeniería y experto en construcción; Daniel Ruiz, director del Doctorado en Ingeniería y experto en sismos y estructuras; Andrés Felipe Prieto, experto en geotecnia; el ingeniero Nelson Obregón Neira, del Departamento de Ingeniería Civil, experto en hidrología, hidráulica y gestión integral del agua; Alejandro Avendaño, especialista en geotecnia y redes de abastecimiento. Además, por el profesor Jorge Escobar, director del Instituto Javeriano del Agua y experto en hidrodinámica ambiental y en artículación con el profesor Pablo Palacios de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales. La comisión llegó para evaluar el estado de las estructuras, identificar sus principales condiciones y riesgos y establecer las condiciones necesarias a tener en cuenta para la recuperación de la infraestructura de esta zona del país.

El recorrido se realizó entre el 15 y el 18 de agosto, en el marco del convenio de cooperación entre la Universidad y CODECHOCÓ, con la colaboración de la Patrulla Aérea Colombiana y la Sociedad Colombiana de Ingenieros; en la ciudad de Quibdó y los municipios de Condoto, Nóvita y Río Quito, además de sectores rurales como Opogodó. Durante la misión, estos especialistas en estructuras, sismología, construcción, geotecnia, hidrología, hidráulica y gestión del agua determinaron varios factores importantes.

Uno de los principales hallazgos de la misión fue que la magnitud de las afectaciones varió considerablemente entre municipios y, en algunos casos, incluso entre edificaciones ubicadas en un mismo sector.

En Quibdó, por ejemplo, el equipo encontró edificaciones con daños considerables junto a otras que no presentaban daños visibles. En las edificaciones institucionales inspeccionadas, los daños no fueron, en general, de gran magnitud. La mayoría se concentró en elementos no estructurales, como muros, fachadas, revestimientos y otros componentes de mampostería. Esto fue evidente en los hospitales Francisco de Asís e Ismael Roldán, en Quibdó, y San José de Condoto, donde no se identificaron afectaciones graves en la estructura principal y los daños observados son, en principio, reparables.

En Condoto, la iglesia principal presenta daños de mayor magnitud en una de sus secciones y permanece inhabilitada. En Nóvita, la comisión inspeccionó la Alcaldía, la iglesia, el cuartel de Policía y un colegio. Varias edificaciones fueron inhabilitadas por el riesgo asociado a la caída de elementos no estructurales, como muros, revestimientos y fachadas, aunque esto no implica necesariamente un riesgo de colapso de la estructura principal.

La inspección también permitió identificar problemas de humedad y mantenimiento relacionados con el manejo de aguas lluvias, algunos de ellos anteriores al sismo. Esta diferenciación resulta relevante para establecer qué intervenciones responden directamente a la emergencia y cuáles corresponden a necesidades de mantenimiento preexistentes.

El suelo es un factor determinante en los daños, pues esta zona no se econtraba preparada para un sismo de esta magnitud

En Opogodó, corregimiento de Condoto, y en el municipio de Río Quito, la evaluación mostró que las condiciones del terreno incidieron en las afectaciones de las viviendas al encontrar los ingenieros javerianos, numerosas construcciones en mal estado, pérdida de capacidad portante del suelo e indicios de licuefacción y asentamientos diferenciales en un sector que habría tenido actividad minera anteriormente. Estas condiciones afectaron las cimentaciones y contribuyeron a los daños en las viviendas. En Río Quito, uno de los sectores más afectados fue el barrio Kennedy, ubicado sobre la margen del río Quito. Allí se encontraron viviendas con asentamientos y desplazamientos en sus cimientos que deja a unas habitables y otras totalmente riesgosas en su habitabilidad pues, muchas de estas fueron autoconstruidas y sin sistemas estructurales adecuados para resistir movimientos sísmicos.

Durante el recorrido, los ingenieros inspeccionaron además el caso de una vivienda que colapsó completamente. De acuerdo con la evaluación preliminar, la construcción estaba ubicada sobre un pequeño cauce o drenaje natural, una condición que habría contribuido a la inestabilidad del terreno durante el sismo.

La inspección también permitió identificar problemas de humedad y mantenimiento relacionados con el manejo de aguas lluvias, algunos de ellos anteriores al sismo. Esta diferenciación resulta relevante para establecer qué intervenciones responden directamente a la emergencia y cuáles corresponden a necesidades de mantenimiento preexistentes.

El suelo es un factor determinante en los daños, pues esta zona no se econtraba preparada para un sismo de esta magnitud

En Opogodó, corregimiento de Condoto, y en el municipio de Río Quito, la evaluación mostró que las condiciones del terreno incidieron en las afectaciones de las viviendas al encontrar los ingenieros javerianos, numerosas construcciones en mal estado, pérdida de capacidad portante del suelo e indicios de licuefacción y asentamientos diferenciales en un sector que habría tenido actividad minera anteriormente. Estas condiciones afectaron las cimentaciones y contribuyeron a los daños en las viviendas. En Río Quito, uno de los sectores más afectados fue el barrio Kennedy, ubicado sobre la margen del río Quito. Allí se encontraron viviendas con asentamientos y desplazamientos en sus cimientos que deja a unas habitables y otras totalmente riesgosas en su habitabilidad pues, muchas de estas fueron autoconstruidas y sin sistemas estructurales adecuados para resistir movimientos sísmicos.

Durante el recorrido, los ingenieros inspeccionaron además el caso de una vivienda que colapsó completamente. De acuerdo con la evaluación preliminar, la construcción estaba ubicada sobre un pequeño cauce o drenaje natural, una condición que habría contribuido a la inestabilidad del terreno durante el sismo.

Los sistemas de agua continúan operativos  

En a comisión también evaluó los sistemas de acueducto y alcantarillado. En los municipios visitados, estos continuaban operativos y no se identificó una interrupción crítica del servicio ocasionada directamente por el sismo.

Con apoyo de drones para revisar sus condiciones, la comisión evaluó los tanques de abastecimiento y la planta de tratamiento de agua potable. La inspección permitió identificar necesidades de mantenimiento y operación que deberán ser atendidas, aunque no estén relacionadas directamente con el terremoto porque hacen parte del plan futuro de reconstrucción con medidas sismorresistentes, además de mejorar la calidad de la infraestructura general de la comunidad de estos municipios.

A partir de los hallazgos de esta primera misión, la Universidad Javeriana y CODECHOCÓ priorizaron el barrio Kennedy, en Río Quito, y Opogodó para avanzar en la caracterización de los suelos. Estos estudios permitirán establecer con mayor precisión las condiciones del terreno y determinar qué alternativas de cimentación y construcción son viables en cada zona.

Y los resultados también servirán para evaluar posibles soluciones habitacionales para las viviendas que quedaron inhabitables, teniendo en cuenta no solo las condiciones técnicas del terreno, sino también las prácticas y necesidades de las comunidades. En este proceso, la Universidad plantea mantener un enfoque interdisciplinario y recomendó que la entrega de materiales de construcción esté acompañada de asistencia técnica para garantizar que las reparaciones y nuevas construcciones incorporen criterios sismorresistentes.